Relatos veraniegos (y IV)

Cuando al llegar a casa descubrí tu regalo, cuidadoso lo desenvolví y contemplé.  Lo he colgado en esa pared que un día bautizamos con el nombre de “pared de los afectos”.  Tu acuarela me devolvió los recuerdos. Cierro los ojos y veo aquel camino desde el que coloreamos juntos el cielo... y la punta de … Continúa leyendo Relatos veraniegos (y IV)