El regreso

Tiempo este, en el que se acerca el fin de un año —viejo hoy, joven hace apenas un suspiro—,  para aproximar momentos, semblantes, recuerdos… Y entre estos últimos viene a mi memoria el de Olga, con quien compartí un proyecto poético-literario en los albores de este siglo que ya se ha hecho mayor de edad. Hace años que no sé de ella, ni de otros tantos amigos comunes en aquel proyecto llamado Sensibilidades.  Su blog (https://golusmerias.com/) está varado, aquí, en la Red, en esta tela de araña llena de aristas y de esquinas. No me pregunten porqué, pero guardo grato recuerdo de las mujeres que conocí, y conozco, cuyo nombre comienza con una vocal.

Esto le escribí a Olga hace ya unos pocos años:

Arriba, ella, su imagen, cercana y lejana a un tiempo, como si estuviera en lo alto de un castillo inexpugnable a cuyas almenas sólo pueden acceder unos pocos. Escudriño su blog; me pregunto que diablos significará golusmerias; la redescubro como me imaginaba: inteligente, elegante, aparentemente serena… Miro a uno y otro lado y me encuentro con La Voz, e imagino que le pone música a estos versos sacados del poema Tiempo aparte, con el que Olga nos saluda: “…un rebelde vestido transparente, / de viejas ilusiones olvidadas, / empuja por salir, susurra… llama.” Sí, es ella, no me cabe la menor duda, jovial, recuperada para este mundo virtual y el otro, el que más importa. “¡Fuera gafas de sol!”, —grita.  “No hay que ocultar nada”, —dice. No, no hay nada que ocultar, ¡fuera máscaras!, entremos en el carnaval de la vida a cara descubierta; dejemos la ficción para el escritor de novelas, para el poeta que reniega del poema, de su autoría.

“Miró con aquellos ojos que abrían puertas y aventaban cenizas. No hizo falta hablar. Levantó la cabeza suavemente y descubrí que el silencio de unos ojos emite sonidos imprevistos que sólo entiende el corazón. Y cerré las ventanas y mis brazos para que aquel sonido permaneciera para siempre”, —dice en uno de sus textos, Los distintos idiomas del cariño, que encontré en la sección Textos en prosa al recorrer el blog. Asimilo los distintos aromas del cariño, de los que habla, los interpreto a mi manera, busco en mi memoria “ojos emisores de sonidos imprevistos” y recuerdo el hablar de las miradas sin pronunciar palabra, el esbozo de una leve sonrisa, quizá forzada, quizá real, efímeras ambas en las pocas veladas que compartimos… Medito, recuerdo para recordar y aproximo la poesía de Sánchez Rosillo, Las cosas como fueron, y me alegro del retorno de Olga, tan de agradecer como necesario, tan esperado como bienvenido.

“Se acaba el año y casi nada hice / de lo que en este tiempo, vagamente, / me había propuesto hacer. Pero escribí / unos cuantos poemas. / (Sé sincero / y di que lo demás no te importa)”.  Del poema Diciembre, del citado Sánchez Rosillo.

Diciembre, 2007.

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