Microrrelatos

Cuando el otoño asoma

“Carta de un hombre cualquiera, a una mujer cualquiera que ve cómo el otoño llega a su vida”

Mira, mujer, asómate a la ventana del mundo mientras se humedece tu rostro con lágrimas de rocío. Cántale a la mañana multicolor, que viste de ocres y amarillos el llegado otoño, y ríe… no dejes de reír. Abre tus brazos al viento y gira sobre ti, hasta que el vértigo dé con tu cuerpo sobre la fresca hierba. ¿Verdad que ves con los ojos cerrados? ¿Verdad que el cielo ya no parece tan gris? ¿Verdad que a tus oídos llega un trino alegre?  Yo lo escucho —también con los ojos cerrados—, y también veo: te veo tendida sobre la fresca hierba… con los ojos cerrados.

Un rayo de sol, tímido, crepúsculo de amanecida, se asoma en el horizonte: es el rayo de la esperanza, de la luz… apenas quema, sólo ilumina tu mente perturbada. ¿Te sientes mejor? ¿Te trajo la aurora el sosiego? Todo es efímero: la vida, la dicha, el placer…  y hasta la ilusión muerta renace de puro efímera. ¿Ya la recobraste? Vamos, levántate y camina… camina y grítale tu alegría  a la vera del sendero que te vio pasar dubitativa.

Sí, ya sé que has despertado de tu sueño, que estás frente al espejo descubriendo una nueva arruga (más tuviste en el corazón, recuérdalo); que te espera un duro día; que tienes que teñirte los cabellos plateados; que ese pecho —¡ay ese pecho!— se refugia tramposo en la copa del sujetador; que esos labios ya no sienten el sabor del beso que nublaba los sentidos. ¿No me dijiste que guardaste besos  robados bajo la luz de las estrellas? ¿Qué hiciste con ellos? ¿Los malgastaste? ¿No?  Desentiérralos del recuerdo, son besos “bumerán” que retornan con sabor a cita clandestina, a portal oscuro, a cine de barrio, a susurro tembloroso, a un “te quiero” emocionado.

Perfúmate con unas gotitas de nostalgia y sal a la calle, y siéntete siempre joven, deseada, coqueta, femenina…   Y no te olvides de que juegas con ventaja: a mi me gustan tus cabellos plateados, las arrugas de tus párpados y la flacidez de tu pecho. Pero lo que más me gusta es tu voz, tu mirada, la caricia de tu mano, tu calor, los besos “bumerán” … y tu paciencia para conmigo, mujer.

Tuyo afectuoso.

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